Bajo el cielo del octubre lejos,
estaba sólo con su mirada,
una ventana y el aguacero
cada esmeralda lo empujaba por la esperanza.
El incienso dejaba de amarse
y el silencio estaba roto.
llovían recuerdos de aquél otoño,
que no había llegado nunca,
la madrugada los enredaba,
la multitud se los restregaba.
Por Casiopea, por lo que queda.
Octubre lejos, regresa pronto.
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